REFLEXION PARA ESTE FINAL DE SEMESTRE
Finalmente este semestre acabo, me detengo a pensar en el camino recorrido como estudiante de ingeniería mecánica. Esta carrera, que ha estado siendo un reto como una oportunidad, me conecta con un sueño que nació mucho antes de estar rodeado de ecuaciones y fórmulas.
Desde joven, me enamore de el mundo de los aviones y conectando con ellos mediante un hobby simple como los aviones a escala, dedicando horas a detallar cada pieza, cada ala, con la esperanza de entender cómo esas impresionantes máquinas funcionan. No soy un experto en los números, pero sé que mi pasión por los aviones, por su diseño y operación, ha sido la que me ha llevado a estudiar ingeniería.
Mi sueño, que a veces parece lejano, es trabajar ya sea en Boeing, Airbus, Lockheed o Sukhoi . No solo quiero ser parte de un taller donde se construyan aviones, sino contribuir a la innovación en la industria aeronáutica. Para muchos, la ingeniería se asocia con números, pero, para mí, tiene mucho más que ver con la visión, con la capacidad de convertir una idea abstracta en algo tangible que pueda volar.
Al inicio, me intimidaba la complejidad de los estudios. No siempre he sido el más hábil con las matemáticas, pero pronto comprendí que ser ingeniero no significa ser un genio de las fórmulas. Se trata de encontrar soluciones, de mirar más allá de los números y pensar en cómo cada componente contribuye a algo más grande. Los aviones a escala, con los que he soñado desde pequeño, no son solo modelos en miniatura, son una representación de mi deseo de entender cómo funciona el mundo y cómo puedo contribuir a mejorarlo.
Este semestre me ha enseñado que mi valor no solo como estudiante de ingeniería sino también como persona y que no radica solo en la habilidad para resolver problemas matemáticos, sino en la capacidad de imaginar lo que aún no existe. Y aunque los aviones que construyo hoy son solo modelos a pequeña escala, sé que cada uno de esos detalles me acerca más a mi meta: trabajar en un proyecto que no solo me apasione, sino que también tenga un impacto real en la sociedad.
Mi visión de futuro no está limitada a ser parte de un taller, sino en ser parte de un equipo que crea en la innovación, que entiende que, al igual que los aviones, los sueños no tienen límites, solo horizontes por descubrir.
Por ahora solo quiero decir gracias, nos vemos a la próxima.

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